Barroco

La música de los siglos 17 y 18 siempre ha estado presente en mi repertorio. Ésta se presenta en composiciones en la forma de solos, dúos, conciertos virtuosos, sonatas con bajo continuo, trio sonatas con oboe, traverso, fagot, violín, viola de gamba, etc. Se encuentran también flautas dulces en suites del compositor alemán Georg Ph. Telemann (Wassermusik, Suite en la menor) y en los famosos conciertos de Brandemburgo (2 y 4) de Johann Sebastian Bach. También es usada como parte de la orquesta en las óperas de Lully, Charpentier, Purcell y Haendel.

Además de tocar la música escrita para este instrumento, es una práctica común de los flautistas interpretar piezas que fueron originalmente escritas para otros instrumentos. Adaptar composiciones era una práctica muy usada en el siglo 18. Sin embargo, hay que tomar algunos cuidados a la hora de hacerlas. Una práctica muy usada por mí es el uso de la flauta dulce en ré, o flauta de voz, para interpretar el repertorio originalmente escrito para la flauta transversal barroca o traverso. Por ejemplo, la Partita BWV 1013 de Bach para traverso solo puede ser mantenida en su tono original, la menor, así como alguna suites de Hotteterre y sonatas de Haendel. Composiciones cuyas transposiciones traen problemas son generalmente las escritas para instrumentos de cuerda (violín, violoncelo, gamba). La razón está en la dificultad de mantener la originalidad de la composición debido a la necesidad de octavar diversos pasajes (las cuerdas tienen una extensión mayor que la de la flauta dulce) o hacer arpegios en lugar de lo que originalmente serian acordes.

Verdaderamente, lo original es una cuestión de coherencia estética y no de una posición de reverencia respetuosa por el pasado. Tenemos que reconocer que en todas las épocas ha existido una gran diversificación de estilos musicales, diversos niveles de maestría de la técnica instrumental así como técnicas instrumentales entre sí contradictorias. Para citar un ejemplo personal podria mencionar el hecho de en el pasado yo había estado rotundamente en contra del uso del vibrato diafragmal en la música barroca pues no se tiene información de época que especifique su uso. En lugar del vibrato me dediqué al estudio de diversas técnicas que me permitieran variar la calidad del sonido del instrumento. Estudié digitaciones alternativas y sombreados para conseguir crecendos y decrecendos. Pasado un tiempo retorné al uso del vibrato, pero de esta vez de una manera más consciente, siempre con la función de reforzar el contenido retórico de las frases, no como parte inherente del sonido y mucho menos como un simple artificio expresivo megalomaníaco. Con seguridad en la época barroca deben haber existido intérpretes que abusaban del factor “show” en la interpretación de los muchos virtuosísimos conciertos para flauta y orquesta usando cantidades abusivas de vibratos, ornamentos, rubatos y aderezos ajenos a la idea original de la composición.

Para finalizar, el intérprete debe llevar en consideración los límites expresivos estipulados por la música. Dentro de estos límites el tocar debe ser libre, relajado y sincero para así poder dejar fluir los afectos de una manera clara y equilibrada. Lo contrário de esta posición lleva a la usurpación de la pieza por el intérprete para mostrar habilidades y afectos ajenos a la composición. Para ejercer su función el intérprete necesita , de un buen control técnico de su instrumento, la habilidad de poder descifrar y controlar afectos, abstraer ideas e inspiradamente comunicárselas a la audiencia a través del sonido.